Reflexiones expandidas

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FICCIÓN TOTAL TRANSMEDIA

Guía de navegación para un formato que genera complejos universos transmediales

Hernán Ruiz y Agustín Serra v.1

<<Enfrentado a una realidad verdaderamente infinita, el artista está obligado a elegir, a poner de lado lo accesorio, a retener lo esencial, a reconocer una jerarquía de lo real>>. Ernst Fischer

<<He optado por ser más un fabulador que un ideólogo, porque en aquél perdura un núcleo inmutable, destinado a sobrevivir a la decadencia de las ideologías>>. Emilio Ambasz

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Un formato para una iconosfera compleja y mutante

Hoy día las fronteras entre géneros, formatos y “formas de expresión” se van difuminando entre la vorágine de los cambios tecnológicos, sociales y de consumo cultural. Por adaptación al medio, las propuestas creativas tienden a hacerse transversales, mestizas e interrelacionadas. En medio de esta creativa confusión términos como hipernovela, hipertexto o hipermedia se están quedando cortos; resultan más operativos otros de mayor ámbito globalizador, con vocación plenamente integradora en múltiples canales de expresión: “Ficción Total” es nuestra apuesta.

Ficción Total (FT) es un nuevo formato de ficción transmedia. Opera en múltiples ámbitos expresivos como “constructor diegético”, participando de los rasgos identitarios de la ciberliteratura y de la lógica hipermedial; la ficcionalidad resultante es interactiva, inacabada, dialógica, abierta, azarosa, sinestética y mestiza, escalable, crossmedia, expansiva… Un work in progress con vocación de permanecer inacabado. Añadamos otras notas definidoras asociadas al relato posmoderno, como intertextualidad, autoconciencia, metaficción, sentido lúdico… que presuponen un receptor activo y consciente. Esas son las armas del ars poetica transmediática del s. XXI.

Aludíamos al receptor, que tanto la postsemiótica como los estudios culturales han perfilado a estas alturas como una instancia cambiante. Pues bien, el destinatario medio de las ficciones del siglo XXI (habría que hablar de un prosumidor que asume facetas multitarea) responde a un individuo que habita paisajes urbanos posindustriales, con una cotidianidad intervenida por las tecnologías avanzadas -dejaron de ser “nuevas” hace mucho- y sometido a un constante bombardeo multimedia. Los distintos dispositivos electrónicos y programas informáticos son ya un hecho cotidiano, un popular interfaz interiorizado que le sirve al habitante de la iconosfera contemporánea para solucionar compras, poner la calefacción, entablar relaciones humanas de todo alcance, entretenerse, internarse en mundos virtuales o incluso crearlos.

El mundo ha devenido de esta guisa: o nos apeamos o lo aceptamos en toda su mutante complejidad. Y el artista contemporáneo tiene un reto nada fácil: dar respuestas creativas a ese cosmos en permanente ebullición. Como ocurriera en el Renacimiento, la ciencia y la tecnología son apoyos necesarios para los nuevos desafíos estéticos. Es más, las creaciones del siglo XXI, también sus narraciones, son ya necesariamente tecnológicas. Y es que la tecnología es un medio, pero también los vasos por donde discurre la savia creativa de la contemporaneidad; moldea, de hecho, unas prácticas artísticas y narrativas que, a su vez, marcan las pautas de los dispositivos tecnológicos. De la misma manera que el ciudadano de hoy escoge softwares adecuados a sus necesidades, así el creador se sirve del abanico de posibilidades que la tecnología pone a su alcance para elaborar su obra y transmitirla a un destinatario que también está digitalizado.

Las creaciones contemporáneas nacen, consecuentemente, en nuevos ámbitos de producción; por eso mismo Plot 28 se ha desarrollado en el molde de Ficción Total como un trabajo en red a lo largo de cuatro años a través de una productora independiente. Una modesta inversión en capital y una  máxima apuesta por el trabajo colaborativo de muchos profesionales que han puesto fe, ilusión y muchas horas de dedicación. Con la independencia que otorga el no estar sujetos a los inevitables intereses de los grupos de comunicación presentamos nuestro formato y nuestra primera historia a un universo global. La democratización tecnológica permite afortunadamente estos desafíos de trabajosas singladuras: los drakkars vikingos navegan mejor en aguas procelosas (los profundos cambios de hoy día) que los paquebotes de las grandes firmas, desconcertadas en los actuales piélagos cambiantes y poco dadas a la estrategia transmedia.

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Hacia un mapeo crítico de un confuso entorno alienante

Ficción Total, el formato, pretende responder a estos desafíos primiseculares, aportando un universo multificción ampliamente proyectado, transversal, interconcectado, participativo, escalable, expansivo, inacabado, democráticamente crítico, polisémico, reflexivo, autoconsciente… En este “megaconstructor de fábulas” los contenidos se entreveran con su complejo modus operandi; es decir, con los dispositivos narrativos, enunciativos y de puesta en forma que van siendo implementados. En cierto modo, FT también opera como imago mundi de esa compleja, mutante iconosfera contemporánea ya glosada. ¡Ojo!, nunca como mímesis del mundo, sino de la estructura que lo sustenta; por eso en Plot 28, primer aterrizaje de este formato, se revelan las tramas de una sociedad mediatizada por las redes de poder, interconectadas y globalizadas de manera cada vez más sutil, más compleja, más manipuladora. Una sociedad en la que la hipócrita pátina de lo políticamente correcto oculta las añagazas de la dominación, explotación y alienación más sibilinas oportunamente espectacularizadas: ya casi todo es entertainment.

Sociedad posindustrial basada igualmente en el consumo globalizado que está poniendo los recursos al borde de la extenuación y sentenciando el planeta. La dinámica de la posesión sin freno al servicio de las apariencias, alentadas por los poderes económicos y financieros interconectados, se está extendiendo irreversiblemente por todas las geografías sin distinción. Los valores éticos y religiosos están igualmente domeñados por los que mueven esas piezas, por mucho que bramen los “piadosos útiles”, los fundamentalistas descerebrados y las hipócritas jerarquías religiosas contra el capitalismo hedonista. Sólo queda el ejemplo de los resistentes (los “infanzones” de Plot 28 lo son) y los profetas, impotentes al comprobar cómo la buena fe de la gente se está convirtiendo en un negocio sin escrúpulos. La indignación está plenamente justificada.

El formato Ficción Total, no es tan sólo pirotecnia o ejercicio de funambulismo ciberdiegético. Más allá de su computerizada maraña, su entrega primigenia a través de Plot 28 nace como una obra comprometida (engagé) con la acuciante situación que atravesamos; no en el sentido de denunciar unilateralmente la manipulación de los poderes (y la consiguiente alienación de sus súbditos ciudadanos), sino en el de mapear sus artimañas (mecánica, conexiones y expansiones). Es más, la erótica del Poder y sus acciones travestidas se convierten en el principal argumento de la primera propuesta historiada, al tiempo que determinan su dispositivo narrativo y estético. El receptor podrá reflexionar no sólo sobre la supuesta “perversión” de esa Hydra de múltiples cabezas, también sobre la tela de araña que la conforma en torno a múltiples intereses que tienen su paralela cadena de encarnaciones humanas. Se trata de reflexionar entreteniéndose, disfrutando activamente de las fábulas, desafíos, juegos y retos que proponemos.

Al ciudadano informado de verdad, ante el poderío manipulador de las redes de Poder cada vez más travestidas y espectacularizadas, solo le queda la lucidez de su consciencia. Desde que el film Novecento fuera distribuido en 1976 por una major de Hollywood, a los productos culturales de masas se las ha ido desactivando la espoleta subversiva; ahora sólo les queda domesticarse, o sea, integrarse en la globalizada correa de mercantilización. El cinismo del poscapitalismo que nos envuelve en policromáticos celofanes ha llegado a cotas inimaginables, como ponen de manifiesto sus aliados políticos. La capacidad de fagocitosis de ese sigiloso Leviatán es tan osada como irrefrenable, incluso con los productos más atrabiliarios. Por eso la teoría política posmoderna ha establecido que la única vía efectiva de transformación social consiste en la proliferación de las estrategias de resistencia a las formas de poder existentes.

FT (y Plot 28) asumen esas “limitaciones transformadoras” apostando principalmente por una elaborada, atractiva ficción transmedia que haga gozar a sus destinatarios y, si es posible, despertar alguna conciencia. En principio no aspira a cambiar el mundo, sino a mapear, con las armas de la creación fabulística, los poderosos entresijos que lo gobiernan. Nace así un nuevo “realismo expandido” que integra lo imaginario y la visión crítica: <<Los realismos modernos no propiciarán un descrédito de la fantasía y del engaño, sino un proceso de encantamiento por el cual la realidad misma queda sumergida en el territorio virtual y ambiguo de la semiosis. Se trata, en efecto, de un retraimiento de lo real, paralelo a una proliferación, de la referencialidad, de lo imaginario>> (J. L. Moraza en El retorno de lo imaginario. Realismos entre XIX y XXI. Exposición homenaje a J.A. Ramírez. MNCARS, 19 mayo-30 agosto 2010, p. 2.). Como no podemos cambiar el mundo, transformemos los mapeos diegéticos que de él hacemos (según Christian Metz, la ficción no es otra cosa)… No obstante, en la medida en que tomemos conciencia de esa cartografía crítica seremos más libres para poder orquestar la única rebelión efectiva, la del conocimiento conectado (que también es entretenimiento): una comunidad reticulada de sujetos conscientes es garantía de libertad y de cambios de cara al futuro. Pierre Lévy ha proclamado, con razón, que el individuo aislado ya no es el fundamento del conocimiento humano, apostando por la Inteligencia colectiva, la cultura participativa y la “convergencia cultural” que detectara Jeremy Jenkins. Ojalá que este nuevo instrumento fabulador sea una plataforma de despegue en este campo virtual que se expanda en una Red, aunque cada día más intervenida y controlada, todavía válida como instrumento para esa conexión liberadora. Así pues apostamos por una cultura participativa a través de una lógica más de circulación que de distribución (los spreadeable media de Jenkins), fomentando a través de juegos, retos y adhesiones las interacciones de una comunidad concienciada y motivada de plotys.

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Afrontar la ficción total transmedia con interfaces y poéticas del siglo XXI

Entre tanto, el cluster de la múltiple ficción aristotélica ha llegado a un callejón sin salida aunque siga nutriendo los terminales de la cultura mercantilizada: best sellers, películas o series televisivas de éxito, vídeojuegos… El 80 % de la producción novelada reproduce la metodología topográfica de la gran tradición realista del siglo XIX. Y eso es extrapolable a un cine main stream que propicia la adaptación a la pantalla de ese modelo novelesco que promoviera Griffith a partir de El nacimiento de una nación (1915). Las “cartografías institucionalizadas” siguen imperando, si bien con oportunos retoques para asumir “reformas estilísticas” que garanticen su supervivencia: todo cambia aparentemente para que todo siga igual. Por otro lado, las propuestas posmodernas y afterpop nutren a una élite de prosumidores que quiere acompasarse con los retos de los tiempos. Sean siempre bienvenidos estos aires renovadores; si bien pensamos que ha llegado la hora de asumir que vivimos inmersos en la tardoposmodernidad y que no tenemos que hacer méritos estilísticos para demostrarlo. Velázquez era inexorablemente barroco aunque su estilo estaba lejos del barroquismo.

Volvamos a la literatura y al cine institucionalizados -Modo de Representación Institucional denomina Noël Bürch al celuloide narrativo imperante-. Son hijos de un centrado escópico que abduce la atención del lector/espectador y la transporta a un verosímil ensueño causal-teleológico a través de mecanismos de identificación. En definitiva, el software es compartido, más allá de los formatos en que se vierta; y los patrones de referencia se remontan a Homero (en lo narrativo) y a la perspectiva renacentista (en lo visual), dos paradigmas de centrado escópico, pero también mental. Las tecnologías avanzadas no sólo contribuyen a la disolución de lasplataformas tradicionales, también al replanteamiento de ese paradigma centrípeto que ha dominado los últimos quinientos años.

El mapeo contemporáneo debería aproximarse más una versión inmersiva e interactiva de dispositivos infinitos, como las cajas chinas o las perspectivas abismales (mise-en-abîme) acorde con nuestra compleja percepción. En parte porque la filosofía ha mucho que ha levantado acta de la disgregación del sujeto, al tiempo que la ciencia redescubre cada día la complejidad de nuestro edificio biológico y la multifacética operatividad de la inteligencia humana. El caos mutifuncional está, de hecho, más próximo al intrincado funcionamiento neuronal de nuestro cerebro que a la unilateralidad causal-teleológica de los relatos tradicionales… De la misma manera que el cubismo deparó al hombre del incipiente siglo XX una “nueva manera de ver”, espoleada por la velocidad y la cuarta dimensión que predicara la Teoría de la relatividad, es urgente promover una mirada propia del Tercer Milenio. En definitiva, afrontar la representación más allá del citado dispositivo unifocal, favoreciendo así un ámbito de inmersión con elástica multifocalidad. Eso también implicaría superar el estrecho corsé causal-teleológico de las narraciones tradicionales, así como su dependencia del pasivo efecto de identificación con la historia a favor de una interactividad proyectada. Las redes que constituyen, según la ciencia contemporánea, el modus operandi del universo deben injertarse en el mundo de la creación en pos de una inteligencia colectiva. Y es este un cambio mucho más relevante que las continuadas actualizaciones icónico-temáticas de los posmodernos avant la lettre.

Consecuente con este modelo “descentrado”, rizomático e inmersivo, Ficción Total propiciará un macrorrelato con múltiples sinergias que superan las fronteras de los medios y plataformas. Es, precisamente por esa condición de comunicador de historias sinérgicas una propuesta transmedia, no un mero ejercicio multimedia. A ese complejo universo interconectado se puede acceder por dos plataformas (el app y la www.plot28.com) que abren múltiples “puertas de entrada” hacia relatos autosuficientes que cobran forma de documental, web, blog, vídeo, comic, juego, texto literario, etc. El interactor puede disfrutar de cada uno de esos microuniversos storytelling o lanzarse a las sinergias sugeridas en la escalabilidad que él determine… Todo está conectado y a la vez cobra sentido individualmente en una cadena de semiosis transmedia (Christy Dena) que semeja la interconexión sináptica de nuestras neuronas. Y esas ligazones se expanden más allá del ámbito online con productos offline a través de un universo ni clausurado ni acabado, si bien dotado de sentido narrativo; todo es ficción aunque algunos aspectos pudieran parecer más reales que lo que denominamos realidad… La ambigua frontera entre la realidad y la ficción es, de hecho, uno de los principios vertebradores de Plot 28 y uno de los pilares del formato FT.

El eje del universo fabulado de Plot 28 son las dos versiones literarias expandidas en el ciberespacio. La “novela navegable” propone una nueva lectura escalable, modulada y expansiva a través de un software específicamente diseñado para ello. Sus tarms y personajes están en parte conectados con la “bitácora a la deriva” a través de “agujeros de gusano” que abren a los lectores “postigos ficcionales” en doble dirección. Estos relatos cortos proponen así mismo un tipo de lectura “a la deriva”, liberada de tramas y conexiones “aristotélicas”. Pero cualquier interactor tiene otras opciones presentes en esas plataformas hipermedia (app y web), esos clusters de proyecciones digitales fabuladas e intervinculadas a través de diferentes medios avanzados, soportes y programas. El azar, que ha sido una de las banderas enarboladas en la renovación de la literatura y el arte desde las vanguardias a la cibercreación, también está aquí muy presente. Hay múltiples “puertas de acceso” a ese universo neuronal conectado sinópticamente, abierto a la apasionante aventura de la fábula y a la acción.

Ficción Total, el formato, no es una feria de novedades tecnológicas, sino una apuesta por una manera de contar el mundo teniendo muy presentes los avances en todos los campos de la fabulación contemporánea. Ha llegado el momento en estos “tiempos indignados” de utilizar la “postpoética” tardoposmoderna como levadura de subversión creativa de un mundo en deconstrucción (o putrefacción). Y eso a través de una “narrativa expansiva, inmersiva, modulable, transmedia”, inacabada…, que cobra sentido en el marco de un espacio tecnológicamente amplificado y fundamentado en la dialéctica entre trama y azar, en la tecnología creativa abierta a la interactividad y al exponente democrático (el “humanismo tecnológico” que reclama Margarita Schultz), pero también a la transversalidad y a la total interconexión semántica. En definitiva, nuevas fórmulas narrativas para la inmersión fabulística de los nuevos prosumidores o interactores, conscientes y activamente participativos.

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